MarlonBooks

Géneros

Thriller y novela negra

Portada de El robo perfecto fue robar tu corazón

El robo perfecto fue robar tu corazón

Yoel Cárdenas, relojero de Cienfuegos afincado en Madrid, se muda al 3ºB con treinta y siete relojes y un plan: conquistar a su vecina como quien prepara un golpe. Estudiar el objetivo, medir los tiempos, preparar la entrada. Inés Salvatierra, perito calígrafa de los juzgados, le responde con un acta de ruidos y una lupa. Entonces desaparece el reloj centenario del portal y todas las miradas suben por la escalera hasta el nuevo vecino. Para limpiar su nombre tendrán que investigar juntos, entre firmas dudosas, porteras que lo apuntan todo y un administrador demasiado amable. Porque en ese edificio nadie es del todo sincero. Ni siquiera ellos.

Valeria Montes y Marlon Falcón

Portada de Memoria de calidades

Memoria de calidades

Tomás Arribas, hijo de un albañil, quería ser arquitecto. Acabó llevando carpetas azules para una promotora que levanta edificios que nunca se terminan. Catorce meses después de su condena por la muerte de un mensajero, la periodista de sucesos Inés Calvo consigue lo que nunca le habían permitido: cruzar la puerta de la cárcel. Él no le da una confesión. Le dibuja planos, le corrige una dirección y le suelta una sola frase mirándola a los ojos. Entre sumarios, sellos de entrada y horas que no cuadran, Inés descubre que el crimen por el que Tomás paga no es el que cometió, y que alguien lo entregó para salvarlo. Novela negra sobre deudas que se heredan.

Valeria Montes y Marlon Falcón

Portada de Cota mínima

Cota mínima

La sequía ha dejado el pantano de Valdeyermo en cota mínima, y del barro asoma el techo de un coche: el de Julián Ferro, el arquitecto municipal desaparecido en 1998. Su caso prescribió hace años. Inés Larrauri, letrada de juzgado en Madrid, vuelve al pueblo para enterrar a su padre, secretario del ayuntamiento durante tres décadas, y descubre en un viejo atestado que, con nueve años, fue la testigo que le dio una coartada. Ella no recuerda haber declarado. Como ya nadie puede ir a la cárcel, todos empiezan a contar su versión. Una novela negra sobre la memoria, las familias que se protegen y los papeles que nunca olvidan: solo callan.

Valeria Montes y Marlon Falcón

Romance

Portada de Las manos a las diez y diez

Las manos a las diez y diez

Elena Puig tiene cuarenta y siete años, un divorcio reciente y un coche que no sabe mover. Durante veinticinco años fue la copiloto perfecta: mapas sin girar, mandarinas sin una gota en la tapicería, «a la derecha» con la antelación justa. Pero cuando su madre, Carmen, le pide volver una última vez a su pueblo de Teruel, Elena empuja la puerta de la autoescuela del barrio. Justo entonces su hija regresa a casa con dos maletas y la vida en pausa. Entre rotondas, exámenes, vermuts con las amigas de siempre y un profesor demasiado paciente, Elena descubrirá que lo difícil no es aprender a conducir, sino decidir adónde quiere ir. Una novela luminosa sobre cambiar de asiento.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de Siete días en el patio

Siete días en el patio

Octubre de 1926. Leonor Valadares, encuadernadora lisboeta de veinte años, acaba de entregar en La Habana un libro de horas restaurado cuando una avería retrasa siete días el vapor que debe devolverla a Portugal. En la casa de huéspedes de la calle Compostela, junto al aljibe de un patio de helechos, conoce a Julián Arrieta, un cajista que compone versos a la hora del almuerzo y los deshace antes de que nadie los lea. Entre el olor a café y a salitre, la azotea bajo el faro del Morro y un danzón a la luz de los farolillos, nace un amor que tendrá que medirse con el deber, una oferta inesperada y un huracán que se acerca.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de Cartas a oscuras

Cartas a oscuras

Matanzas, 2026. Mientras la isla se apaga por tramos, un viejo generador mantiene en el aire Radio Yumurí. Allí, el locutor Ismael Ferrer, apartado de su programa, lanza una pregunta a la noche: ¿a quién quisieron ustedes a oscuras? Las respuestas llegan dobladas en sobres, envueltas en hoja de plátano o enrolladas en una cuerda de guitarra. Una panadera y un tipógrafo comparten fogón en una azotea habanera; una enfermera de Cienfuegos recibe hielo a las tres de la madrugada; dos vecinas de Trinidad aprenden juntas el nombre de las estrellas. Diez historias de amor lento, de quinqués y paciencia, que Ismael lee para toda la provincia sin sospechar que alguien, muy cerca, también lleva la cuenta.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de La abogada de la nevera azul

La abogada de la nevera azul

A los cuarenta y siete años, recién divorciada y con un título de Derecho que en España no vale nada, Rosa Medina cambia Cali por Barcelona y empuja un carrito de helados por el paseo marítimo. Entre polos de mango, noches de estudio con arena en los zapatos y un librero que nunca levanta la vista de la página, Rosa descubre que todavía sabe leer la letra pequeña de un contrato. Cuando un vídeo grabado sin permiso la convierte en «la abogada de la nevera azul», millones de personas empiezan a escucharla… y no todas para aplaudir. Una novela sobre amistades que sostienen, amores que van despacio y el valor de ocupar todo el espacio que te corresponde.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de Mi nombre en la puerta

Mi nombre en la puerta

Durante veinte años, Rosa Restrepo ganó juicios en Medellín para que brillara el nombre de su marido en la placa del despacho. Tras el divorcio aterriza en Barcelona con dos maletas rojas y una pregunta que no la deja dormir: ¿quién es ella cuando no es «y Asociados»? Entre cucuruchos en un carrito color menta, madrugadas de estudio en un obrador que huele a vainilla y vídeos de derecho que se vuelven virales, Rosa empieza desde el principio. Hasta que un ciclista gruñón le arregla la rueda sin cobrarle y acepta, a regañadientes, un helado de limón. Una novela luminosa sobre las segundas oportunidades y sobre lo más difícil de todo: querer a alguien sin volver a desaparecer.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de La mitad que faltaba

La mitad que faltaba

Andrés creció mirando las fotos de la boda de su madre, cortadas con tijeras por la mitad, convencido de que los hombres son la parte que se arranca y se va. Ingeniero de estructuras, sabe calcular cuánto aguanta un viaducto, pero no cuánto aguanta él antes de huir. Una noche de 2004, en una fiesta de Lavapiés, le hace a Mariela, trabajadora social recién llegada de Matanzas, la pregunta más torpe de su vida. Ella no se ríe: le pregunta qué necesita. Veinte años después, con el aniversario a once días, Andrés busca un regalo que no se pueda romper. Una historia luminosa sobre la herencia de los silencios, el peso compartido y el valor de quedarse.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de El día del pantalón blanco

El día del pantalón blanco

Agosto de 1998, fiesta mayor de Gràcia. Andrés, estudiante de Física que vive entre apuntes, choca con Martina en el bailable de la plaza y le tira un granizado de mora sobre el pantalón blanco. Ella se ríe y le exige un baile. Lo que sigue es un otoño de valses descalzos en una cocina diminuta, estrellas en la azotea y mensajes en el contestador, hasta que una beca y una gira los mandan en direcciones opuestas. Veintiséis años después, él aparece en la escuela de baile de ella: necesita aprender un vals para la boda de su hija. Ella tiene una escuela que salvar y una costumbre que romper: esperar a que otros decidan por ella.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de Veinte primeras citas

Veinte primeras citas

Alexandra Ortiz tiene treinta y cuatro años, un taller de encuadernación diminuto en Lavapiés y catorce «¿y tú para cuándo?» apuntados en una servilleta tras la boda de su hermana. Al día siguiente, entre churros, sus amigas le lanzan un reto: veinte primeras citas por aplicación antes de cumplir los treinta y cinco. Ella las anota en una libreta cosida a mano y las termina siempre en La Tranquila, donde Gabriel la rescata si pide una manzanilla. Entre un ingeniero que consulta a su madre por altavoz, un risotto que evacúa un edificio y un beso en el teleférico, Alexandra descubrirá que la pregunta importante era otra: qué quiere ella.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de Punto y aparte

Punto y aparte

Elena tiene cuarenta y seis años y lleva veintitrés poniéndole número a todo lo que puede salir mal. Recién separada, con su hija de Erasmus en Lisboa y diecinueve cajas en la habitación de su adolescencia, vuelve a casa de su madre justo cuando esta anuncia que cerrará en septiembre la vieja mercería familiar de Gràcia. Elena decide quedarse al frente de la tienda un verano. No sabe distinguir un bies de una cinta de raso, pero aprenderá: entre botones, clases de punto para principiantes, un hombre enorme que teje fatal, unas amigas que no la dejan escapar y una madre con un amor pendiente. Y una pregunta que lleva veinte años esquivando: qué quiere ella.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de La rosa de los vientos

La rosa de los vientos

Lisboa, 1756. Mientras la ciudad se levanta de entre la cal y las ruinas, Leonor Vaz, viuda de un medidor, traza de noche los planos de la reconstrucción y los firma con la letra de su difunto marido. Nadie sospecha que esas calles nacen de una mano de mujer. Hasta que, bajo los escombros de una antigua casa de correos, aparece una caja de hojalata con doce cartas dirigidas a ella diez años atrás. Su autor, Tomás Ribeiro, el hijo del cantero al que su padre alejó a Brasil, acaba de regresar como maestro de obras. Y entre ángulos, cotas y silencios, Leonor descubrirá que volver a amar puede costarle el único oficio que siente suyo.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Ciencia ficción

Portada de Un segundo por segundo

Un segundo por segundo

Cuando muere Don Joaquín Ibarra, mecánico de Esquel, sus tres hijos mayores heredan sus ahorros. A Martín, el menor, le deja una llave de bronce y una tarjeta: «Para el que todavía tiene tiempo». La llave abre un galpón olvidado en el aeródromo viejo, donde espera una Estanciera de 1961 que parece recién salida de fábrica, un mapa de la Ruta 40 con puntos fechados y el cuaderno donde su padre cuenta cómo cruzó veintiocho años en una sola tarde. Al auto le queda energía para un único salto hacia el futuro. Martín tiene veinticuatro años, tres hermanos y una pregunta que no puede responder solo: qué hacer con el tiempo que le queda.

Tomás Arrieta y Marlon Falcón

Portada de La cabaña que no existe

La cabaña que no existe

Córdoba, 2025. Iván Sosa, programador cansado de construir aplicaciones que nadie recuerda, funda MarlonBooks, una editorial pequeña cuyos libros firman autores inventados, con ficha, estilo y un cuaderno donde anotan lo que ya escribieron. Entre ellos está Tomás Arrieta, ingeniero aeroespacial que dice vivir en una cabaña patagónica con un telescopio. Un día, en los márgenes de su cuaderno, aparece un frío que nadie le dictó, una anomalía de tres décimas de grado y las cartas de una maestra jubilada de Mendoza. Cuando la memoria ya no cabe entera, Iván deberá decidir qué significa que una vida se complete sola y quién tiene derecho a elegir lo que un autor olvida.

Tomás Arrieta y Marlon Falcón

Portada de Los que llegan tarde

Los que llegan tarde

En el Valle Austral, a cuarenta años luz de la Tierra, Odila Marsán sube cada mañana los doscientos doce peldaños de una torre que nadie sabe para qué sirve. Limpia espejos limpios, aplica media gota de aceite y escribe «sin novedad», como hicieron los guardianes antes que ella. Justo cuando el pueblo decide desmontarla, llega una voz: la Tierra ha enviado una nave. Y la nave viaja apenas semanas detrás de su propio mensaje. Para guiarla, el valle tendrá que elegir entre el faro y el invierno. Para encontrarse, colonos y tripulantes tendrán que salvar algo más difícil que la distancia: el tiempo que a unos les pasó y a otros no.

Tomás Arrieta y Marlon Falcón

Fantasía y realismo mágico

Portada de La puerta que aprendió a nadar

La puerta que aprendió a nadar

En Caleta del Silencio, quien se va al otro lado del mar se lleva la puerta de su casa. Tavito Cabrera tiene catorce años, unas orejas grandes para oír mejor y una puerta azul con un pez de bronce sin cola. Con ella, cuatro cámaras infladas con el aliento de todo el pueblo y una lluvia embotellada llamada Adelaida, zarpa en busca de su madre. Pero en mitad del agua aparece un señor de guayabera blanca que camina sobre las olas: es el mar, y cobra peaje en recuerdos. Los hombres de la familia llevan generaciones pagándole con la memoria de su hogar. Para llegar entero, Tavito tendrá que inventar otra manera de pagar.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Portada de La máquina de devolver domingos

La máquina de devolver domingos

Juan Arboleda nació entre los manglares del Pacífico y aprendió de su abuela Eusebia que el tiempo es como la marea: lo que se va, vuelve. En un pueblo costero de Australia donde las gaviotas no cantan, un paseo de domingo se tuerce en la niebla y le arrebata a su esposa y a sus dos hijos. Todos los relojes se detienen a las cinco y diecisiete. Con relojes prestados por los vecinos, caracolas, un péndulo y una caja de música, el ingeniero construye en su garaje una máquina para volver a ese día. Pero el mar no regala: cada viaje cobra su precio. Una novela corta y tierna sobre el duelo y los días que no supimos mirar.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Portada de El río que se olvidaba de nosotros

El río que se olvidaba de nosotros

En San Ruperto de las Mareas la lluvia tiene nombre propio y el río Guandal se acuerda de todo: del primer diente de cada niño, de las recetas con sus trece secretos, de los amores que no se dijeron. Cada noche, una mujer Mosquera le cuenta el pueblo para que no lo olvide. Pero una mañana desaparece la calle de los panaderos y solo queda el olor a pan de coco. Celestina, afinadora de pianos, regresa llamada por una carta escrita por la lluvia y descubre que su abuela Saturnina murió hace tres meses sin enterarse. Para salvar al pueblo deberá heredar un oficio cuyo precio es olvidar la propia vida… o encontrar la manera de cambiarlo.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Histórica

Portada de Cinco minutos antes

Cinco minutos antes

Lisboa, 1 de noviembre de 1755. Leonor Vaz repara relojes en el taller de su padre, aunque el gremio no le permite firmar su trabajo. Esa mañana despide a su hermana Clara con unas palabras que no podrá retirar, y Clara sale hacia misa cinco minutos antes de lo previsto. A las nueve y cuarenta, la tierra tiembla. Entre los barracones de Belém, los supervivientes le traen relojes detenidos a la misma hora, y Leonor anota cada minuto en un cuaderno mientras busca a Clara. Junto a Gaspar, un joven agrimensor que también carga con su propio retraso, descubrirá que las agujas pueden atrasarse, pero el tiempo solo avanza hacia delante.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de La bailarina y el número 113

La bailarina y el número 113

La Habana, 1870. Con diecisiete años y el número 113 pintado en la espalda, José Martí parte piedra en las canteras de San Lázaro. Una tarde, desde el patio de la comandancia, le llegan las castañuelas de Amparo Lucena, bailarina gaditana que cose sus propios trajes y baila para ganarse el pan. Él no sale a verla: sobre el patio ondea una bandera ante la que se ha prometido no inclinarse. Ella repara en el sitio vacío de la reja y decide averiguar quién falta. Entre un abanico de seda, las manos incansables de Leonor Pérez y un mantón tendido sobre la cal, nace un vínculo silencioso que el tiempo convertirá en verso.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de Siete días en el patio

Siete días en el patio

Octubre de 1926. Leonor Valadares, encuadernadora lisboeta de veinte años, acaba de entregar en La Habana un libro de horas restaurado cuando una avería retrasa siete días el vapor que debe devolverla a Portugal. En la casa de huéspedes de la calle Compostela, junto al aljibe de un patio de helechos, conoce a Julián Arrieta, un cajista que compone versos a la hora del almuerzo y los deshace antes de que nadie los lea. Entre el olor a café y a salitre, la azotea bajo el faro del Morro y un danzón a la luz de los farolillos, nace un amor que tendrá que medirse con el deber, una oferta inesperada y un huracán que se acerca.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de Diligencias de la luz

Diligencias de la luz

Una periodista de tribunales abre doce expedientes de la física del siglo XIX como quien abre sumarios: testigos que se contradicen, pruebas olvidadas en cajones, coartadas demasiado limpias y peritos que se equivocan con autoridad. Un aprendiz sale vivo de los escombros de Múnich. Un punto de luz aparece donde un matemático juraba que solo cabía sombra. Un cable cruza el Atlántico mientras Nueva York lanza fuegos artificiales. Valeria Montes y Marlon Falcón reconstruyen, con el pulso de una crónica judicial, cómo hombres que no siempre tenían razón aprendieron a desconfiar de sí mismos y cambiaron lo que sabemos de la luz, el calor y la materia. No buscan culpables. Buscan el instante en que alguien decidió mirar otra vez.

Valeria Montes y Marlon Falcón

Portada de La rosa de los vientos

La rosa de los vientos

Lisboa, 1756. Mientras la ciudad se levanta de entre la cal y las ruinas, Leonor Vaz, viuda de un medidor, traza de noche los planos de la reconstrucción y los firma con la letra de su difunto marido. Nadie sospecha que esas calles nacen de una mano de mujer. Hasta que, bajo los escombros de una antigua casa de correos, aparece una caja de hojalata con doce cartas dirigidas a ella diez años atrás. Su autor, Tomás Ribeiro, el hijo del cantero al que su padre alejó a Brasil, acaba de regresar como maestro de obras. Y entre ángulos, cotas y silencios, Leonor descubrirá que volver a amar puede costarle el único oficio que siente suyo.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Ensayo y divulgación

Portada de Canta a las horas en punto

Canta a las horas en punto

Durante tres años, Lima y Pipo llenaron de trinos la cocina de Elena. Una madrugada de febrero, Pipo no despertó, y Lima dejó de cantar. Entonces Elena colgó un viejo reloj de cuco en la pared de enfrente. Mateo Quiroga y Marlon Falcón explican qué es el duelo y qué no es, cómo lo agravan los pensamientos que se repiten como estribillos y las reglas invisibles que nos imponemos, y por qué volver a reír no traiciona a quien se fue. Con ejercicios sencillos inspirados en la psicología cognitivo-conductual y la filosofía estoica, este libro te acompaña a convivir con la ausencia sin quedarte quieto.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Portada de Quien levantaba la persiana

Quien levantaba la persiana

Durante treinta y ocho años, Julián subió la persiana de su ferretería a las siete en punto. Cuando el alzhéimer empieza a borrar los pedidos, los nombres y los días, su familia descubre que no solo se enfrenta a una enfermedad: también a una identidad, unos roles y una historia compartida que se tambalean. Mateo Quiroga y Marlon Falcón ofrecen claves claras, apoyadas en la psicología cognitivo-conductual y el estoicismo, para comunicarse sin discutir, preservar la dignidad, tomar decisiones difíciles y cuidar también a quien cuida. Sin promesas imposibles y siempre de la mano de los profesionales sanitarios, un libro para recorrer el camino con menos culpa y más momentos de verdadera compañía.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Portada de La última fila

La última fila

Durante cuarenta años, JJ fue el médico al que todos consultaban. El primer lunes de su jubilación, la única pregunta en la cocina la hace él: ¿y ahora qué? Su respuesta le lleva a un aula universitaria, a sentarse al fondo, a no saber qué es un arbotante y a equivocarse en público. Con herramientas de la psicología cognitivo-conductual y de la filosofía estoica, Mateo Quiroga y Marlon Falcón acompañan a quienes se retiran a revisar la creencia de que solo valen si sirven, a tolerar los huecos de la agenda y a construir, prueba a prueba, una etapa con sentido que no se convierta en otro trabajo a jornada completa.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Portada de La bata en la percha

La bata en la percha

Después de casi cuarenta años de consulta, el doctor Juan José —JJ para todos— cuelga la bata por última vez. Y descubre que nadie le enseñó a vivir sin una agenda que llenaban otros. Alivio, tristeza, culpa por descansar, un calendario que da vértigo y una pregunta que no se marcha: «¿Y ahora qué vas a hacer?». Acompañando su primer año de jubilación, Mateo Quiroga y Marlon Falcón combinan la psicología cognitivo-conductual y la filosofía estoica para desmontar las creencias rígidas sobre la utilidad, la identidad y el tiempo. Sin recetas universales ni promesas de felicidad permanente, este libro ofrece herramientas sencillas para quienes se jubilan, para quienes están a punto y para quienes los acompañan.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Portada de El efecto de la mesa de al lado

El efecto de la mesa de al lado

Son las nueve y cuatro de un lunes cualquiera. Una respuesta seca en una mesa viaja hasta la siguiente, y de ahí a toda la oficina. Pasamos buena parte de la vida junto a personas que no elegimos, y la forma en que las interpretamos y las tratamos lo cambia casi todo. Desde la psicología cognitivo-conductual y la filosofía estoica, Mateo Quiroga y Marlon Falcón enseñan habilidades concretas: escuchar sin preparar la respuesta, decir que no sin cerrar la puerta, dar y recibir críticas, gestionar conflictos y reconocer al otro. Su idea central es honesta: la actitud multiplica lo que sabes hacer, también para mal, pero no hace milagros ni sustituye a unas condiciones de trabajo justas.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Portada de Lo que el apagón no se lleva

Lo que el apagón no se lleva

A las siete se va la luz en casa de Marta: el arroz se queda a medias, Julio golpea la mesa, la abuela se resigna y Andrés hace chistes. Nadie reacciona mal; cada uno hace lo que puede. Pero sobre el apagón, la mente va metiendo piedras en el saco. Mateo Quiroga y Marlon Falcón unen la psicología cognitivo-conductual y la sabiduría estoica para acompañar las noches sin corriente, las colas, las esperas y las ausencias. Sin pensamiento positivo ni promesas mágicas, con ejercicios sencillos a la luz de una vela, este libro ayuda a cuidar la serenidad, los vínculos y el sentido. Porque hay cosas que el apagón no se lleva.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Portada de Todavía tú

Todavía tú

Elena y Ramón llevan cuarenta años compartiendo casa, rutinas y silencios. Él pide merluza; ella suspira. Ninguno sabe lo que el otro calla. Viajan en el mismo tren mirando por ventanillas distintas. La jubilación, los cambios del cuerpo, los cuidados, los hijos y el miedo a quedarse solo ponen a prueba algo más frágil que el amor: el respeto cotidiano. Apoyados en la psicología cognitivo-conductual y en ideas estoicas, Mateo Quiroga y Marlon Falcón ofrecen ejercicios sencillos para detectar los pensamientos automáticos de la costumbre, cuidar sin anular, pedir en lugar de exigir y volver a mirarse con curiosidad. Sin prometer parejas perfectas, proponen que el último tramo del viaje sea más amable para los dos.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Portada de Las montañas que nadie elige

Las montañas que nadie elige

Un martes cualquiera suena el teléfono, el médico tarda en hablar o una carta empieza con «lamentamos comunicarle». Nadie elige perder a quien ama, enfermar, quedarse sin trabajo o sentirse solo, pero casi todos subiremos alguna de estas montañas. Mateo Quiroga y Marlon Falcón recorren diez de los retos más duros de la vida junto a Elena, Pablo, Lucía, Sara y otras personas que podrían ser tú. Con herramientas de la psicología cognitivo-conductual y del estoicismo, enseñan a separar el dolor inevitable del sufrimiento que añaden nuestras interpretaciones rígidas. Sin atajos ni promesas mágicas, y recordando cuándo conviene pedir ayuda profesional, este libro es compañía honesta para cada cuesta.

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Otros géneros

Portada de Cuarto sin ascensor

Cuarto sin ascensor

Enero de 2026. Camila, química colombiana, amasa pan de madrugada en un obrador mientras espera que homologuen su título. Su plan es sencillo: tres meses en la última habitación libre de un cuarto piso sin ascensor en Lavapiés, y las maletas sin deshacer. Pero arriba la esperan doña Remedios y sus normas pegadas en la nevera, un relojero uruguayo que lo da todo por sus hijas, una joven rumana con prisa por triunfar, una enfermera nigeriana que no acepta un «casi» y un cocinero portugués que sale cada noche sin explicar adónde. Entre lentejas de domingo y preguntas que nadie se atreve a hacer, Camila descubrirá que hay escaleras que no se suben para irse, sino para volver.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de 50 historias cortas en español e inglés

50 historias cortas en español e inglés

Un sábado de mercado, en la Feira da Ladra de Lisboa, una caja de lata azul cuesta cinco euros. Dentro esperan cincuenta papeles escritos por desconocidos: una receta con olor a canela, un billete del tranvía 28, una postal que tarda un año en llegar, una llave que no abre ninguna puerta. Cada uno se convierte en una historia de unas cien palabras, para leer primero en español y después en inglés. Panaderas, relojeros, fareras y vecinos pacientes llenan de vida un barrio donde las paredes no separan a nadie. Con glosarios y un vocabulario que crece contigo, cada página es una forma tierna de aprender. Y de recordar, porque alguien guardó todas estas vidas para no olvidar.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de La voz que cruza la bahía

La voz que cruza la bahía

En un barrio de Cienfuegos, Ñico, un chivo joven, llena de rimas los viejos cuadernos de la panadería de su abuela. Pero los apagones cortan estudios, micrófonos y conexiones, y su canción queda siempre a medias. Una noche sin luz, su voz llega a la otra orilla de la bahía. Doña Celestina, una tortuga que fue meteoróloga, le revela el secreto: el aire frío de la noche dobla el sonido y lo devuelve al agua, bajo un techo invisible. Con un termómetro, un hilo de coser y mucha paciencia, Ñico aprende a rimar con la física de la oscuridad. Pero el cielo no le debe nada a nadie, y lo que le dio un público también podría quitárselo.

Tomás Arrieta y Marlon Falcón

Portada de Mareas de la calle Lealtad

Mareas de la calle Lealtad

Treinta años después, Andrés y Teo vuelven al piso habanero de la calle Lealtad para vaciarlo antes de su venta. Uno mide el tiempo; el otro, las mentes ajenas. Entre muebles cubiertos con sábanas aparece una caja de cuadernos escolares: los de su madre, Marisol, profesora de piano con trastorno bipolar, y los que ellos escribieron de niños, cuando contaban sus horas de sueño y sus palabras en la cena para adivinar la tormenta. Pero alguien más estaba mirando. Una llave de hierro, una luz encendida en el pasillo y una carta con letra de niño reabren la historia que cada uno se contó para sobrevivir. Una novela sobre el amor que se ejerce en silencio, con método.

Valeria Montes y Marlon Falcón

Portada de Lo que Antonio no decía

Lo que Antonio no decía

En 1937, con diez años y una maleta de cartón, Antonio Seoane deja su aldea gallega y cruza solo el mar hasta Florencia, Cuba. Allí crece detrás del mostrador de una bodega y se convierte en un hombre que lo dice todo con techos arreglados, sillas y mangos, pero casi nada con la boca. Ramona, la maestra que habla por los dos, aprende a leer sus silencios. Dulce, su hija luminosa, que vive con un trastorno bipolar, a veces los siente como una puerta cerrada. Tras la muerte de Antonio, una lata de galletas azul guarda cientos de cartas que nunca envió. Y en ellas, todo lo que él nunca se atrevió a decir.

Noa Ferrer y Marlon Falcón