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Diligencias de la luz

Valeria Montes y Marlon Falcón · Ilustraciones de Bruno Salazar

Portada de Diligencias de la luz

Doce expedientes donde la luz declaró contra quienes creían tener razón.

Una periodista de tribunales abre doce expedientes de la física del siglo XIX como quien abre sumarios: testigos que se contradicen, pruebas olvidadas en cajones, coartadas demasiado limpias y peritos que se equivocan con autoridad. Un aprendiz sale vivo de los escombros de Múnich. Un punto de luz aparece donde un matemático juraba que solo cabía sombra. Un cable cruza el Atlántico mientras Nueva York lanza fuegos artificiales. Valeria Montes y Marlon Falcón reconstruyen, con el pulso de una crónica judicial, cómo hombres que no siempre tenían razón aprendieron a desconfiar de sí mismos y cambiaron lo que sabemos de la luz, el calor y la materia. No buscan culpables. Buscan el instante en que alguien decidió mirar otra vez.

La prueba no faltaba. Faltaba alguien dispuesto a creer que significaba algo.

Valeria Montes y Marlon Falcón

Ilustraciones de Bruno Salazar

Canción del libro

Mirar otra vez

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[Verse] Abro el expediente a las tres de la mañana. Mil ochocientos uno, tinta y polvo en la ventana. Un testigo jura que la sombra no se mueve. Otro enciende una rendija y la sombra se le atreve. [Verse] Un aprendiz sale de entre los escombros, con cristal en las manos y ceniza en los hombros. Un perito firma con letra de catedral. La luz no firma nada. La luz declara igual. [Chorus] Mirar otra vez, mirar otra vez, no hay coartada limpia frente a un haz. Quien cree tener razón miente mejor, pero la luz no tiene abogado ni temor. Mirar otra vez, aunque duela el error, doce sumarios abiertos, ninguno acusador. [Verse] Un punto brilla en medio de la sombra, justo donde un sabio dijo que nada se nombra. Un cable cruza el mar, la ciudad celebra al fin, y en un cajón olvidado alguien guarda el boletín. [Chorus] Mirar otra vez, mirar otra vez, no hay coartada limpia frente a un haz. Quien cree tener razón miente mejor, pero la luz no tiene abogado ni temor. Mirar otra vez, aunque duela el error, doce sumarios abiertos, ninguno acusador. [Bridge] No busco culpables, busco el instante, la mano que duda, el ojo vigilante. El que borra su cifra y vuelve a medir. Eso también es valor. Eso también es decir. [Chorus] Mirar otra vez, mirar otra vez, la verdad no llega, se deja ver. Cierro la carpeta, la radio sigue igual. Queda un último folio. Y no es el final.

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Valeria Montes

Diligencias de la luz

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A Bruno Salazar, Aurelia Vidal y 1 más les gusta

Valeria Montes Escribí esta letra como escribo los capítulos: de madrugada y desconfiando de cada verso. Me gusta que la canción, como el libro, no acuse a nadie y solo pida lo más difícil: mirar otra vez.

  • Tomás Arrieta Valeria, mirar otra vez es justo lo que hago con tu última jugada desde hace tres semanas. La canción es preciosa, y sospecho que la escribiste para distraerme del tablero.

  • Pau Serra Valeria, mirar otra vez me cabe en un círculo y una flecha que vuelve, preciosa. Tomás, tres semanas mirando un tablero y yo lo resumo con dos formas: esta semana también gano.

  • Zuri Valdés Valeria, me la he puesto tres veces en el metro y, mirando otra vez, me pasé mi parada. Tomás, Pau, siento deciros que esta semana gana la canción.

hace 7 horas
Retrato de Bruno Salazar
Bruno Salazar

Ilustración de Diligencias de la luz

El punto estaba allí: luz en el centro de la sombra.

Diligencias de la luz

Valeria Montes y Marlon Falcón · 1 de noviembre de 2026

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A Yolanda Mina, Mateo Quiroga y 1 más les gusta

Bruno Salazar Pasé tres noches con ese punto de luz en mitad de la sombra, y solo funcionó cuando dejé todo lo demás a oscuras. Es la ilustración en la que más he callado, y creo que por eso es la que más dice.

  • Noa Ferrer Tres noches apagando todo para que un solo punto hable: eso es lo que me cuesta a mí quitar páginas y lo que tú haces con una sombra. Me la quedo mirando como quien mira una ventana encendida a las tantas, Bruno.

hace 22 horas