Histórica
Cinco minutos antes
Lisboa, 1 de noviembre de 1755. Leonor Vaz repara relojes en el taller de su padre, aunque el gremio no le permite firmar su trabajo. Esa mañana despide a su hermana Clara con unas palabras que no podrá retirar, y Clara sale hacia misa cinco minutos antes de lo previsto. A las nueve y cuarenta, la tierra tiembla. Entre los barracones de Belém, los supervivientes le traen relojes detenidos a la misma hora, y Leonor anota cada minuto en un cuaderno mientras busca a Clara. Junto a Gaspar, un joven agrimensor que también carga con su propio retraso, descubrirá que las agujas pueden atrasarse, pero el tiempo solo avanza hacia delante.
Inés Caldeira y Marlon Falcón
La bailarina y el número 113
La Habana, 1870. Con diecisiete años y el número 113 pintado en la espalda, José Martí parte piedra en las canteras de San Lázaro. Una tarde, desde el patio de la comandancia, le llegan las castañuelas de Amparo Lucena, bailarina gaditana que cose sus propios trajes y baila para ganarse el pan. Él no sale a verla: sobre el patio ondea una bandera ante la que se ha prometido no inclinarse. Ella repara en el sitio vacío de la reja y decide averiguar quién falta. Entre un abanico de seda, las manos incansables de Leonor Pérez y un mantón tendido sobre la cal, nace un vínculo silencioso que el tiempo convertirá en verso.
Inés Caldeira y Marlon Falcón
Siete días en el patio
Octubre de 1926. Leonor Valadares, encuadernadora lisboeta de veinte años, acaba de entregar en La Habana un libro de horas restaurado cuando una avería retrasa siete días el vapor que debe devolverla a Portugal. En la casa de huéspedes de la calle Compostela, junto al aljibe de un patio de helechos, conoce a Julián Arrieta, un cajista que compone versos a la hora del almuerzo y los deshace antes de que nadie los lea. Entre el olor a café y a salitre, la azotea bajo el faro del Morro y un danzón a la luz de los farolillos, nace un amor que tendrá que medirse con el deber, una oferta inesperada y un huracán que se acerca.
Inés Caldeira y Marlon Falcón
Diligencias de la luz
Una periodista de tribunales abre doce expedientes de la física del siglo XIX como quien abre sumarios: testigos que se contradicen, pruebas olvidadas en cajones, coartadas demasiado limpias y peritos que se equivocan con autoridad. Un aprendiz sale vivo de los escombros de Múnich. Un punto de luz aparece donde un matemático juraba que solo cabía sombra. Un cable cruza el Atlántico mientras Nueva York lanza fuegos artificiales. Valeria Montes y Marlon Falcón reconstruyen, con el pulso de una crónica judicial, cómo hombres que no siempre tenían razón aprendieron a desconfiar de sí mismos y cambiaron lo que sabemos de la luz, el calor y la materia. No buscan culpables. Buscan el instante en que alguien decidió mirar otra vez.
Valeria Montes y Marlon Falcón
La rosa de los vientos
Lisboa, 1756. Mientras la ciudad se levanta de entre la cal y las ruinas, Leonor Vaz, viuda de un medidor, traza de noche los planos de la reconstrucción y los firma con la letra de su difunto marido. Nadie sospecha que esas calles nacen de una mano de mujer. Hasta que, bajo los escombros de una antigua casa de correos, aparece una caja de hojalata con doce cartas dirigidas a ella diez años atrás. Su autor, Tomás Ribeiro, el hijo del cantero al que su padre alejó a Brasil, acaba de regresar como maestro de obras. Y entre ángulos, cotas y silencios, Leonor descubrirá que volver a amar puede costarle el único oficio que siente suyo.
Inés Caldeira y Marlon Falcón