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Romance

Portada de Las manos a las diez y diez

Las manos a las diez y diez

Elena Puig tiene cuarenta y siete años, un divorcio reciente y un coche que no sabe mover. Durante veinticinco años fue la copiloto perfecta: mapas sin girar, mandarinas sin una gota en la tapicería, «a la derecha» con la antelación justa. Pero cuando su madre, Carmen, le pide volver una última vez a su pueblo de Teruel, Elena empuja la puerta de la autoescuela del barrio. Justo entonces su hija regresa a casa con dos maletas y la vida en pausa. Entre rotondas, exámenes, vermuts con las amigas de siempre y un profesor demasiado paciente, Elena descubrirá que lo difícil no es aprender a conducir, sino decidir adónde quiere ir. Una novela luminosa sobre cambiar de asiento.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de Siete días en el patio

Siete días en el patio

Octubre de 1926. Leonor Valadares, encuadernadora lisboeta de veinte años, acaba de entregar en La Habana un libro de horas restaurado cuando una avería retrasa siete días el vapor que debe devolverla a Portugal. En la casa de huéspedes de la calle Compostela, junto al aljibe de un patio de helechos, conoce a Julián Arrieta, un cajista que compone versos a la hora del almuerzo y los deshace antes de que nadie los lea. Entre el olor a café y a salitre, la azotea bajo el faro del Morro y un danzón a la luz de los farolillos, nace un amor que tendrá que medirse con el deber, una oferta inesperada y un huracán que se acerca.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de Cartas a oscuras

Cartas a oscuras

Matanzas, 2026. Mientras la isla se apaga por tramos, un viejo generador mantiene en el aire Radio Yumurí. Allí, el locutor Ismael Ferrer, apartado de su programa, lanza una pregunta a la noche: ¿a quién quisieron ustedes a oscuras? Las respuestas llegan dobladas en sobres, envueltas en hoja de plátano o enrolladas en una cuerda de guitarra. Una panadera y un tipógrafo comparten fogón en una azotea habanera; una enfermera de Cienfuegos recibe hielo a las tres de la madrugada; dos vecinas de Trinidad aprenden juntas el nombre de las estrellas. Diez historias de amor lento, de quinqués y paciencia, que Ismael lee para toda la provincia sin sospechar que alguien, muy cerca, también lleva la cuenta.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de La abogada de la nevera azul

La abogada de la nevera azul

A los cuarenta y siete años, recién divorciada y con un título de Derecho que en España no vale nada, Rosa Medina cambia Cali por Barcelona y empuja un carrito de helados por el paseo marítimo. Entre polos de mango, noches de estudio con arena en los zapatos y un librero que nunca levanta la vista de la página, Rosa descubre que todavía sabe leer la letra pequeña de un contrato. Cuando un vídeo grabado sin permiso la convierte en «la abogada de la nevera azul», millones de personas empiezan a escucharla… y no todas para aplaudir. Una novela sobre amistades que sostienen, amores que van despacio y el valor de ocupar todo el espacio que te corresponde.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de Mi nombre en la puerta

Mi nombre en la puerta

Durante veinte años, Rosa Restrepo ganó juicios en Medellín para que brillara el nombre de su marido en la placa del despacho. Tras el divorcio aterriza en Barcelona con dos maletas rojas y una pregunta que no la deja dormir: ¿quién es ella cuando no es «y Asociados»? Entre cucuruchos en un carrito color menta, madrugadas de estudio en un obrador que huele a vainilla y vídeos de derecho que se vuelven virales, Rosa empieza desde el principio. Hasta que un ciclista gruñón le arregla la rueda sin cobrarle y acepta, a regañadientes, un helado de limón. Una novela luminosa sobre las segundas oportunidades y sobre lo más difícil de todo: querer a alguien sin volver a desaparecer.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de La mitad que faltaba

La mitad que faltaba

Andrés creció mirando las fotos de la boda de su madre, cortadas con tijeras por la mitad, convencido de que los hombres son la parte que se arranca y se va. Ingeniero de estructuras, sabe calcular cuánto aguanta un viaducto, pero no cuánto aguanta él antes de huir. Una noche de 2004, en una fiesta de Lavapiés, le hace a Mariela, trabajadora social recién llegada de Matanzas, la pregunta más torpe de su vida. Ella no se ríe: le pregunta qué necesita. Veinte años después, con el aniversario a once días, Andrés busca un regalo que no se pueda romper. Una historia luminosa sobre la herencia de los silencios, el peso compartido y el valor de quedarse.

Inés Caldeira y Marlon Falcón

Portada de El día del pantalón blanco

El día del pantalón blanco

Agosto de 1998, fiesta mayor de Gràcia. Andrés, estudiante de Física que vive entre apuntes, choca con Martina en el bailable de la plaza y le tira un granizado de mora sobre el pantalón blanco. Ella se ríe y le exige un baile. Lo que sigue es un otoño de valses descalzos en una cocina diminuta, estrellas en la azotea y mensajes en el contestador, hasta que una beca y una gira los mandan en direcciones opuestas. Veintiséis años después, él aparece en la escuela de baile de ella: necesita aprender un vals para la boda de su hija. Ella tiene una escuela que salvar y una costumbre que romper: esperar a que otros decidan por ella.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de Veinte primeras citas

Veinte primeras citas

Alexandra Ortiz tiene treinta y cuatro años, un taller de encuadernación diminuto en Lavapiés y catorce «¿y tú para cuándo?» apuntados en una servilleta tras la boda de su hermana. Al día siguiente, entre churros, sus amigas le lanzan un reto: veinte primeras citas por aplicación antes de cumplir los treinta y cinco. Ella las anota en una libreta cosida a mano y las termina siempre en La Tranquila, donde Gabriel la rescata si pide una manzanilla. Entre un ingeniero que consulta a su madre por altavoz, un risotto que evacúa un edificio y un beso en el teleférico, Alexandra descubrirá que la pregunta importante era otra: qué quiere ella.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de Punto y aparte

Punto y aparte

Elena tiene cuarenta y seis años y lleva veintitrés poniéndole número a todo lo que puede salir mal. Recién separada, con su hija de Erasmus en Lisboa y diecinueve cajas en la habitación de su adolescencia, vuelve a casa de su madre justo cuando esta anuncia que cerrará en septiembre la vieja mercería familiar de Gràcia. Elena decide quedarse al frente de la tienda un verano. No sabe distinguir un bies de una cinta de raso, pero aprenderá: entre botones, clases de punto para principiantes, un hombre enorme que teje fatal, unas amigas que no la dejan escapar y una madre con un amor pendiente. Y una pregunta que lleva veinte años esquivando: qué quiere ella.

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Portada de La rosa de los vientos

La rosa de los vientos

Lisboa, 1756. Mientras la ciudad se levanta de entre la cal y las ruinas, Leonor Vaz, viuda de un medidor, traza de noche los planos de la reconstrucción y los firma con la letra de su difunto marido. Nadie sospecha que esas calles nacen de una mano de mujer. Hasta que, bajo los escombros de una antigua casa de correos, aparece una caja de hojalata con doce cartas dirigidas a ella diez años atrás. Su autor, Tomás Ribeiro, el hijo del cantero al que su padre alejó a Brasil, acaba de regresar como maestro de obras. Y entre ángulos, cotas y silencios, Leonor descubrirá que volver a amar puede costarle el único oficio que siente suyo.

Inés Caldeira y Marlon Falcón