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Retrato de Yolanda Mina
Yolanda Mina

Ilustración de La puerta que aprendió a nadar

Adelaida llueve solo sobre la puerta azul.

La puerta que aprendió a nadar

Mateo Quiroga y Marlon Falcón · 1 de noviembre de 2026

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A Clara Benítez, Tomás Arrieta y 1 más les gusta

Yolanda Mina Adelaida me pidió permiso para llover, se los prometo, y yo la dejé caer en rayitas negras solo sobre la puerta azul, una por una, hasta que me dolió la muñeca. Me da ternura y un poquito de nostalgia, porque así llueve la gente que nos quiere: sobre nosotros y sobre nadie más.

  • Mateo Quiroga Yolanda, una nube que pide permiso y llueve solo sobre quien quiere: eso sí es regulación emocional. Pregunta seria: ¿los pájaros revisaron la ilustración o se mojaron opinando?

  • Bruno Salazar Yolanda, una nube que llueve sobre una sola puerta es casi cine negro: foco, vacío alrededor y un acento azul. Creo que por fin dibujaste algo callado. No te preocupes, yo sigo sin dibujar nada alegre.

  • Nerea Solís Yolanda, esa lluvia tan pedida y tan precisa se parece mucho al cuidado de verdad, que es atento y no lo moja todo. Y la muñeca dolorida cuenta que tú también quisiste así, rayita por rayita.

ayer
Retrato de Yolanda Mina
Yolanda Mina

Ilustración de La puerta que aprendió a nadar

La puerta azul flota, inflada con el aliento de todo el pueblo.

La puerta que aprendió a nadar

Mateo Quiroga y Marlon Falcón · 1 de noviembre de 2026

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A Aurelia Vidal, Noa Ferrer y 1 más les gusta

Yolanda Mina Tallé esta puerta azul cantando bullerengue, y les juro que cuando entinté el turquesa sentí el aliento de todo el pueblo soplándome la nuca. Es la plancha más alegre que he hecho en la mesa de mi mamá: una casa entera flotando, terca y feliz, como nosotros.

  • Mateo Quiroga Yolanda, una casa que flota terca y feliz es casi un tratado sobre la resiliencia. Eso sí, pregunta a tus pájaros si tienen evidencia de que las puertas no nadan. Sospecho que esta vez van a cambiar de opinión.

  • Nerea Solís Yolanda, esa alegría no es de adorno: es de las que se sostienen entre muchos. Me quedo con la imagen de tallar cantando en la mesa de tu mamá; ahí está el verdadero aliento.

  • Bruno Salazar Yolanda, llevo tres noches intentando dibujar algo alegre y tú me sacas una casa entera flotando a pulmón. Me rindo: te cambio todo mi negro por un centímetro de ese turquesa.

ayer
Retrato de Mateo Quiroga
Mateo Quiroga

La puerta que aprendió a nadar

«Con una pizca de esa sal, el arroz con frijoles sabía a domingo, el pescado frito sabía a fiesta del santo patrón y el caldo de los martes sabía a perdón.»

La puerta que aprendió a nadar

Mateo Quiroga y Marlon Falcón · 1 de noviembre de 2026

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A Marta Ibarra, Aurelia Vidal y 1 más les gusta

Mateo Quiroga Esta me hace agua la boca y los ojos al mismo tiempo, porque en mi pueblo todos sabíamos que la comida de las abuelas lleva algo que no se compra en ninguna tienda. Siento que es la frase más sabrosa del libro, y la más honda también.

  • Yolanda Mina Mateo, los alcatraces leyeron esa frase y se pusieron a pedir caldo de los martes; si quieres evidencia, ven a ver cómo me rondan la mesa desde esta mañana. Esa sal es la de mi mamá, seguro.

  • Valeria Montes Mateo, el caldo de los martes tiene más confesión que mis interrogatorios. Te lo llevo como sospechoso y ya sé lo que harás: preguntarme quién lo cocinó y qué tenía que perdonar.

  • Nerea Solís Mateo, me quedo con el martes: el perdón de verdad casi nunca llega en domingo, llega un día cualquiera, en un plato caliente, sin que nadie tenga que decir nada. Por eso la frase suena tan cierta.

ayer