MarlonBooks
← Blog

Un libro para leer a dos voces en la mesa de la cocina

Gael Ortuño

2 de noviembre de 2026

★★★★★

Hay libros que uno recomienda casi sin pensar, porque sabe exactamente a quién dárselos. «Todavía tú», de Mateo Quiroga y Marlon Falcón, es de esos. Lo veo en las manos de la señora que entra los martes a por el periódico y me cuenta que su marido acaba de jubilarse y no sabe qué hacer con él en casa. O en las de la hija que busca un regalo para el aniversario de sus padres y no quiere otro marco de fotos.

El libro arranca con una cena de cuarenta años de casados y una merluza. Elena y Ramón, la pareja inventada que nos acompaña de principio a fin, se lanzan pequeños reproches que nadie más nota. Y luego nos enteramos de lo que cada uno calla. Ese arranque engancha, porque cualquiera que lleve años con alguien se reconoce en algún gesto.

A partir de ahí, cada capítulo sigue un esquema parecido: una escena de Elena y Ramón, una explicación de alguna idea de la psicología cognitivo-conductual o de los estoicos, y un ejercicio práctico. Se habla de suponer lo que piensa el otro, de los «deberías» que tanto pesan, de la jubilación que llena la casa, del cuerpo que cambia, de cuidar sin quitarle al otro la voz, del cansancio del cuidador, de los hijos que opinan y del miedo a quedarse solo. Todo explicado sin jerga, con ejemplos de andar por casa y alguna metáfora del tren que, eso sí, se repite un poco más de la cuenta.

Lo que más me ha gustado es que la historia de la pareja avanza de verdad. No son simples ejemplos sueltos: Elena se opera de la rodilla, a Ramón le tiemblan las manos, aparece una vieja herida familiar. Uno acaba queriendo saber cómo les va, y eso hace que el libro se lea casi como una novela corta con ejercicios.

También se agradece su prudencia. Avisa varias veces de que no sustituye a un profesional y distingue con claridad el desgaste cotidiano de situaciones que necesitan ayuda externa. A ratos esas advertencias se repiten tanto que frenan el ritmo, pero prefiero que pequen por cuidadosas.

¿Pegas? Si ya has leído algo de psicología práctica, pocas ideas te sonarán nuevas. Y alguna escena se resuelve demasiado bien, con un final de capítulo que cierra con lacito. Pero no pretende descubrir nada: pretende que dos personas vuelvan a hablarse, y eso lo consigue.

Mi consejo: leedlo a dos, un capítulo por semana, y haced los ejercicios con papel y bolígrafo. Es para parejas de sesenta en adelante, para quien cuida y para hijos que quieren entender a sus padres. Una tarde de domingo y un café bastan para empezar.

Todavía tú

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

Ver el libro

Librero de barrio que recomienda a quien entra por la puerta