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Un libro para quien llega agotado a la reunión antes de que empiece

Gael Ortuño

2 de noviembre de 2026

★★★★★

Si trabajas vendiendo o atendiendo clientes por videollamada, seguro que conoces a Lucía, la protagonista del primer capítulo. A las nueve y veinte ya ha vivido cuatro veces la reunión de las diez, y en ninguna le ha ido bien. Con esa escena tan reconocible arranca «Confianza en la pantalla», de Mateo Quiroga y Marlon Falcón, y a mí me ganó ahí mismo, porque más de un cliente me ha contado algo parecido en el mostrador.

El libro va recorriendo los tropiezos típicos de las reuniones a distancia: el rectángulo negro con iniciales que no da ninguna pista, el silencio después de decir el precio, el sí que se escapa ante un plazo imposible, el correo de rechazo de un viernes por la tarde o la conexión que se congela en el peor momento. Cada capítulo sigue el mismo esquema: dos personajes con reacciones distintas ante un problema parecido, una explicación sencilla de lo que pasa por dentro, las creencias que lo empujan y unas herramientas concretas. Detrás está la terapia cognitivo-conductual, con guiños a Ellis, Séneca, Epicteto o Frankl, pero todo se explica sin jerga y con imágenes caseras: la atención como una linterna que apunta a los propios zapatos, o el meteorólogo que anuncia tormenta por si acaso.

Lo mejor es lo práctico que resulta. El ritual de diez minutos antes de conectarse, la idea de buscar tres explicaciones alternativas antes de dictar sentencia o el plan de seguimiento decidido en frío son cosas que puedes probar el lunes. Además, el libro es honesto: avisa de los límites de cada técnica, no promete ventas y recuerda que, si la ansiedad pesa demasiado, lo sensato es acudir a un profesional. Me gustó especialmente el capítulo de Nuria y Óscar, sobre la diferencia entre caer simpático y merecer confianza, y el del silencio, que es casi un pequeño entrenamiento.

Le pongo un pero: la estructura se repite tanto que, a partir de la mitad, uno ya sabe qué viene después de cada anécdota, y algunas ideas reaparecen varias veces. Leído de un tirón puede parecer machacón. Mi consejo es tomarlo a capítulos, uno por semana, como propone el propio cierre, que además vuelve a Lucía y redondea el libro con mucho cariño.

¿Para quién es? Para comerciales, autónomos, consultores y cualquiera que tenga la agenda llena de pantallas y la cabeza llena de suposiciones. También para quien está empezando y teme no tener el estilo arrollador del compañero estrella. Es un libro corto de leer, amable y nada pretencioso. Si tienes veinte euros y una semana con reuniones importantes, es buena compañía.

Confianza en la pantalla

Mateo Quiroga y Marlon Falcón

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