
Yolanda Mina
Ilustración de La máquina de devolver domingos
Yolanda Mina Tallé esas tres sillas vacías cantando bajito para que no pesaran tanto, y el gallo del reloj me miró toda la tarde con su ojo turquesa, quieto, como esperando que alguien volviera a sentarse. Me dio una tristeza dulce, de esas que se quedan en la madera y no se van, y por eso le puse lunas amarillas alrededor, para que la casa no se sintiera sola.
hace 59 minutos