MarlonBooks
← Blog

Un polo de mango, un Código Civil y una mujer que deja de encogerse

Zuri Valdés

1 de noviembre de 2026

★★★★★

Lo confieso: empecé esta novela en el metro pensando que sería otra romántica de playa y librero guapo, y a la tercera página ya estaba subrayando mentalmente frases. Rosa Medina, abogada colombiana que vende polos en la Barceloneta mientras su título duerme debajo de los bañadores, me ganó con una sola respuesta: «Una abogada también come». Ahí supe que iba a quedarme.

Lo mejor del libro es que la historia de amor no es la historia principal, y eso le sienta de maravilla. Lo que de verdad importa es cómo una mujer que pasó veinte años haciéndose pequeña aprende a ocupar su sitio. La escena del banco, con una familia leyendo un contrato que no entiende y Rosa mordiéndose la lengua, me hizo parar el libro un momento. Es sencilla, pero duele bonito.

Y luego está la tribu. Pilar, la heladera de setenta años con un «ya» que contiene tres párrafos de opinión; Lucía, la peluquera que corta el pelo a cambio de consejos futuros; Marisol, la enfermera de las arepas a las tres de la madrugada. Son tan cálidas que me dieron envidia. Hay una escena de intervención con helado alrededor de una mesa de cocina que es pura amistad de la buena.

El romance con Andreu, el librero que no levanta la vista del libro, va despacio, con humor y con una química muy tierna. El regateo por un Código Civil anotado es de lo más divertido que he leído este año, y el juego con la cláusula decimocuarta como hilo romántico me pareció ingenioso de verdad. Además, me encantó el choque de palabras entre el español de Colombia y el de aquí: lo del tinto y lo de que los helados se derriten de pena me hizo reír en voz alta.

¿Pegas? Alguna. Hay malentendidos de manual que se resuelven con una conversación que los personajes tardan demasiado en tener, y en la recta final todo encaja con una suavidad casi de cuento: cada problema encuentra su solución y cada personaje su momento. A ratos eché de menos un poco más de riesgo, algo que me hiciera dudar de verdad. También el tramo de los exámenes pasa volando, como si el libro tuviera prisa por llegar a la parte feliz.

Pero honestamente, me dio igual. Es una novela que te deja mejor de lo que te encontró, con un mensaje claro sobre empezar de nuevo sin pedir permiso, y con una protagonista madura, divertida y valiente que no suele ser la heroína de estas historias. Ideal para leer con los pies en remojo y el móvil en silencio.

La abogada de la nevera azul

Noa Ferrer y Marlon Falcón

Ver el libro

Lectora voraz de veintitantos, sin paciencia para lo aburrido